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Aniridia

¿Qué es la aniridia? Podemos definirla como aquella enfermedad ocular comúnmente conocida como ojos sin iris, una de sus características más comunes. No obstante, en la aparición de este tipo de problemas oculares se encuentran involucradas diversas estructuras del ojo. De esta manera, el ojo anirídico consta de una gran pupila provocada por la falta de coloración y que, en muchos casos, cuenta con una pequeña franja coloreada.

La prevalencia actual en España es muy escasa y solo se da un caso cada 80.000 ó 100.000 nacimientos aproximadamente. 

Más allá de la característica ausencia de iris, la aniridia provoca una serie de síntomas a quienes la padecen que a continuación veremos. Todas ellas consisten principalmente en una ligera agudeza visual inferior a la media y una alta intolerancia a la luz.

Asociaciones
Asociación Española de Aniridia
c/ Cristóbal Bordiú, 35, of. 202
28003 Madrid (España)
Tel.: (34) 91-534-4342
asoaniridia@telefonica.net
www.aniridia.com

Causas de la aniridia 

La causa principal puede ser de carácter hereditario (congénita) o una mutación esporádica. No obstante, independientemente de que existan o no antecedentes familiares, este problema tiene siempre origen durante el embarazo, momento en el cual no termina de desarrollarse completamente esta parte del ojo.

Otro dato a tener en cuenta es que, a pesar de no existir antecedentes familiares, existe una alta probabilidad entre quienes la padecen de transmitirla a sus descendientes directos.

Por tanto, las causas hereditarias son una de las causas más frecuentes.

 

Síntomas y pronóstico

 

Se trata de una enfermedad visual relativamente fácil de apreciar a simple vista, de ahí su nombre común “ojos sin iris“.

Sin embargo, más allá de esa característica tan llamativa, las personas que los padecen se encuentran con unos síntomas muy característicos que pueden variar según cada paciente:

  • Ojos sin iris.
  • Pupilas de gran tamaño.
  • Fotofobia intensa.
  • Baja agudeza visual, dependiendo del desarrollo del nervio óptico que haya sufrido el paciente. También puede derivar en otros problemas de baja visión como cataratas e incluso glaucoma congénito.
  • Nistagmus, una patología oftalmológica que provoca movimientos involuntarios en los ojos de manera constante a lo largo del tiempo y que suele producirse de manera repetitiva.
  • Falta de contraste y nitidez a la hora de visualizar objetos, especialmente desde un punto de vista lejano.

El pronóstico de esta enfermedad es difícil de determinar dado que se debe tener en cuenta las circunstancias personales del paciente para poder realizar un tratamiento 100% individualizado y personalizado, en lugar de seguirse tratamientos generales. Por ello, es importante que cuentes con especialistas en baja visión como el equipo de Ulloa para ayudarte a aliviar los síntomas de esta enfermedad ocular.

Independientemente del pronóstico para paliar los síntomas más comunes, suelen utilizarse desde soluciones estéticas como la utilización de lentes de contacto con el iris pigmentado hasta otra soluciones de carácter más funcional como sistemas con letras grandes al leer, lupas con flexo y ayudas ópticas para controlar el fuerte deslumbramiento que suelen sufrir estos pacientes.

A pesar de tratarse de una enfermedad discapacitante, tenemos que aprender a educar al niño desde una edad muy temprana para ayudarle a convivir con esta patología sin llegar a dramatizar la situación.

En este sentido, recomendamos la utilización de las mencionadas ayudas visuales y un control periódico, especialmente en edades tempranas. Todo para que los pacientes puedan habituarse mejor y llevar su vida con la mayor normalidad posible.

 

 

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