¿Qué es el nevus de Ota?

Seguramente la mayoría de vosotros no sepáis lo que es y nunca hayáis oído hablar de el nevus de Ota. Se trata de una enfermedad cutánea y ocular que provoca una hiperpigmentación en parte de la cara y el ojo.

Siendo sincero mi primer contacto con el nevus de Ota fue pura casualidad y fruto de mi curiosidad. Algunas tardes veía la serie norteamericana “NCIS: Los Ángeles” en la que aparece como coprotagonista la actriz Daniela Ruah. Casi desde el primer momento yo veía algo extraño en su ojo, me parecía que lo tenía muy oscuro pero dudaba si era su color de ojos o era alguna otra cosa.

Al segundo o tercer día de ver un capítulo de esta serie la curiosidad me pudo y fui directo a “San Google”. Todos sabemos que lo sabe todo y así fue, simplemente al poner el nombre de la actriz, Google ya me completó la búsqueda. Y comprobé al instante que no era el único que se había percatado de este hecho. Por fin salí de dudas y comprobé que lo que yo veía como algo “raro” en el ojo de Daniela Ruah es el nevus de Ota y claro no podía quedarme ahí y me puse a investigar un poco más.

Hasta 1939 no se le pone nombre al nevus de Ota

La primera vez que se menciona esta enfermedad es en 1939 y fue a cargo de Masao Ota, quien da nombre a esta dolencia. Normalmente es de nacimiento, aunque en algunos casos se desarrolla durante la infancia. Además suele ser más frecuente en mujeres y de origen asiático, aunque existen excepciones. En casos de mujeres caucásicas se hace un seguimiento dermatológico. Aunque es benigno, en muy contadas ocasiones puede aparecer un melanoma dentro de la lesión. La mancha que provoca esta lesión sigue el trayecto del nervio trigémino, provocando estas manchas de color azulado, negro o grisáceo. Pero cada caso es diferente y las dimensiones y localización de las manchas de cada caso pueden variar.

Se puede presentar de 3 maneras distintas:

Existen tres maneras diferentes en las que puede aparecer el nevus de Ota:

  • Melanocitosis dérmica: sólo afecta a la piel.
  • Melanocitosis ocular: sólo afecta al ojo.
  • Melanocitosis oculodérmica de Ota: Afecta a la piel y al ojo (es la más frecuente)

No requiere ningún tratamiento, ya que no tiene ninguna consecuencia en la salud de quien lo padece, salvo contadas excepciones. El único tratamiento que puede hacerse es a nivel estético y eso ya depende de cada uno y de cada caso concreto.

Así que si llegáis a conocer algún caso algún día no os preocupéis en exceso, como todo lo relacionado con la salud debe llevar un control por parte de los especialistas, pero no suele ser una dolencia grave.

La córnea humana podría ser inmune al SARS-CoV-2

Hace pocas semanas que se ha descubierto la primera parte del cuerpo humano que parece inmune al SARS-CoV-2. A través de varios estudios se han detectado indicios de que la córnea humana puede ser inmune al virus.

Este último año ha sido seguramente el más extraño de nuestras vidas y uno que nunca querríamos haber vivido. Una pandemia global como sacada de una película nos ha cambiado nuestras vidas para siempre. Pero no todo tienen que ser malas noticias, el descubrimiento de que la córnea humana puede ser inmune al SARS-CoV-2 abre nuevas vías de investigación muy prometedoras.

La córnea humana puede ser inmune al SARS-CoV-2

Durante el pasado mes de noviembre se hizo público un estudio de la Universidad de Washington en el que avanzaban esta información. Aunque también es igual de cierto que fueron muy cautos en sus afirmaciones. Según el microbiólogo Jonathan J. Miner no pueden asegurar que el 100% de las córneas sean inmunes, lo que sí puede asegurar es que todos los donantes con los que ellos han trabajado lo han sido. Son datos muy prometedores y que invitan al optimismo de cara al futuro de posibles tratamientos contra el SARS-CoV-2.

Todo se inicia porque en estudios anteriores se había demostrado como otros virus, como el del Zika, pueden reproducirse en nuestras lágrimas. Los investigadores han querido comprobar el comportamiento de este nuevo coronavirus en el mismo entorno. Se expusieron varios virus a diferentes tejidos oculares para ver su crecimiento y si podían replicarse.

Con estos ensayos, tal y como explica el oftalmólogo Rajendra S. Apte, encontraron sustancias que son capaces de inhibir al nuevo coronavirus. Una de las sustancias es el interferón lambda, el cual impide el crecimiento el Zika y el herpes simple en la córnea. Con el SARS-CoV-2 todavía no se ha demostrado su eficiencia, pero según las palabras de los investigadores podrían descubrir resultados positivos siguiendo esta línea.

“Nuestros datos sugieren que el nuevo coronavirus no parece poder penetrar en la córnea, si bien es demasiado pronto para descartar la importancia de la protección ocular. Necesitamos estudios clínicos más amplios para ayudarnos a comprender mejor todas las rutas potenciales de transmisión del SARS-CoV-2, incluido el ojo”.

“Píntalo todo de negro cuando busques una luz.” La M.O.D.A

En menos de un año los diferentes estudios sobre el SARS-CoV-2 son innumerables, este es sólo uno de tantos pero que arroja cierto optimismo de cara al futuro. Aunque debemos tener claro que no será en un futuro inmediato. Dentro de este año tan oscuro tenemos que buscar las noticias que nos dan esperanza y saber que el final del túnel está cada vez más cerca.

Algunos ejercicios para la vista y que nos ayudarán en nuestro día a día

Como es de imaginar los ejercicios para la vista no van a curar ninguna dolencia o enfermedad ocular. Pero sí que pueden prevenirlas, ralentizarlas o en algunos casos disminuir sus efectos.

Siguiendo los consejos de profesionales con algunos ejercicios para la vista podemos adquirir ciertos hábitos o capacidades que ayuden a nuestros ojos. Nuestras costumbres han cambiado mucho en las últimas décadas y podríamos decir que nuestros ojos han sido de los que más lo han notado. Tantas pantallas, pero sobretodo tantas horas delante de ellas, han cambiado el nivel de exigencia que le pedimos a nuestra vista.

Por eso con este post queremos poner nuestro granito de arena con algunos ejercicios para la vista que nos pueden ayudar a todos. Todos ellos son muy sencillos y aunque parezca mentira funcionan.

Descansar la vista, así de fácil

El primero de todos seguramente no sea nuevo para muchos, aunque por ello no significa que lo practiquemos debidamente. Es simplemente descansar la vista de las pantallas durante 5-10 minutos cada hora aproximadamente. Levantándonos al baño, hacernos un café o una infusión… Y durante el descanso podemos aprovechar para apoyar nuestras palmas de las manos en los ojos, así aliviamos la tensión ocular.

Vista al frente y mira lejos

El segundo va ligado al descansar la vista, pero esta vez es levantar la vista estando sentados y mirar al frente al punto más lejano que podamos. Esto relaja la vista y al igual que con el primer ejercicio relaja el nervio ocular.

Ejercicio contra la vista cansada

Puede que este sea uno de los más peculiares, pero es igual de efectivo. En el momento que empecemos a sentir la vista cansada debemos mirar al sol con los ojos cerrados y mover la cabeza en todas las direcciones (arriba, abajo, derecha e izquierda) durante un par de minutos. Cuidado si estamos en verano, no te olvides de refrescarte después la cara.

El parpadeo también ayuda

Aunque parezca mentira el parpadeo también es un ejercicio que nos puede ayudar. Cuando estamos frente a las pantallas el tiempo entre parpadeos aumenta y consecuentemente la sequedad en nuestros ojos.

El ejercicio consiste en cerrar los ojos fuerte durante 3 segundos y abrirlos. Repetirlo 5 veces y siempre apartando nuestra vista de la pantalla.

Los ojos también se ejercitan con el movimiento

Al igual que con nuestros cuerpos, podemos hacer ejercicios para la vista moviendo nuestros ojos. La mayoría del tiempo centramos nuestra vista en un punto frontal, por eso mover los ojos de lado a lado 3 o 4 veces seguidas ejercita el nervio óptico. Y si queremos fortalecer aun más la musculatura del globo ocular podemos mover los ojos en forma de círculo.

Ejercicio de enfoque

A lo largo del día el ojo humano cambia de enfoque infinidad de veces y hacer esto de manera controlada puede ayudarnos.

El ejercicio consiste en colocar nuestro dedo índice delante del ojo a la distancia de nuestro codo más o menos. El índice izquierdo 15 centímetro por detrás y durante un minuto ir variando nuestro enfoque de un dedo al otro.

Ejercicio para quienes tienen astigmatismo

Para aquellos que padecen astigmatismo tienen que coger un libro, ponerse a leer y parpadear todas las veces que le sea posible. Escoger un objeto cualquiera y ponerlo al lado. A cada párrafo que se termine de leer mirar el objeto, repetirlo hasta que notemos los ojos fatigados. Aunque parezca mentira ayuda a liberar la tensión y la presión producida por el astigmatismo.

Sabemos que hay muchos más ejercicios para la vista, estos son sólo algunos. Algunos nos sentiremos cómodos con unos y no con otros, pero lo importante es ser conscientes de que debemos cuidar nuestra vista y tenemos las herramientas necesarias para ello.

 

¿Qué es la ceguera transitoria o amaurosis fugaz?

La ceguera transitoria o amaurosis fugaz es una dolencia más común de lo que podemos llegar a pensar. Se trata de la pérdida de visión en un ojo por un intervalo de unos segundos o incluso de algunos minutos.

Antes de nada hay que tener claro que esta ceguera transitoria no tiene por qué ser una enfermedad en sí, normalmente es un síntoma de otra afección. Viene provocada por el bloqueo momentáneo del riego sanguíneo en la retina.

Como hemos dicho anteriormente los síntomas son la pérdida temporal de la visión en un ojo, los pacientes de esta amaurosis fugaz dicen que de repente empiezan a ver una nube oscura que va bajando en su campo visual.

Posibles causas de la ceguera transitoria

 Sabiendo que la ceguera transitoria normalmente no es una enfermedad en sí, si no una consecuencia de otra dolencia, vamos a hablar de lo que puede provocarla. El bloqueo arterial puede venir de una mala coagulación de la sangre, otras sustancias que se acumulan en las paredes arteriales y que vienen de arterias más grandes (colesterol) o incluso de un pequeño coágulo que impida el correcto riego de nuestra córnea.

Por ello las personas que tienen patologías previas tienen un riesgo superior de poder sufrir esta ceguera transitoria. Algunas de estas patologías son:

  • Enfermedad cardíaca o antecedentes familiares.
  • Diabetes.
  • Migrañas.
  • Hipertensión o presión arterial alta.
  • Colesterol alto.
  • Hábitos poco saludables como fumar, beber alcohol o consumir drogas.

Como es lógico todas estas personas han de tener más cuidado y hacerse controles médicos periódicos y también las revisiones visuales pertinentes. Todas estas precauciones son necesarias para intentar evitar o al menos minimizar el riesgo de sufrir un episodio de amaurosis fugaz.

¿Cómo se puede tratar?

 El tratamiento en casos de amaurosis fugaz depende en gran medida de la gravedad de cada uno de los pacientes. Algunos casos pueden requerir cirugía, mientras que otros pueden ser tratados mediante la colocación de un stent o angioplastia con balón. Todas estas técnicas tienen una efectividad muy alta, aunque es igualmente cierto que hay casos que ya sea por patologías previas o incluso por la edad que tienen que ser tratados con anticoagulantes.

La importancia de la prevención en casos de ceguera transitoria

Algunos consejos que podemos lanzar desde aquí es intentar llevar un estilo de vida sana en la medida de lo posible. Con una dieta sana, evitando alcohol y tabaco, tener una rutina de ejercicio, controlando siempre los niveles de colesterol y no saltarse las revisiones médicas y oftalmológicas. De esta manera disminuiremos de una manera importante el riesgo de sufrir una ceguera transitoria.

Y lo que tenemos que tener muy claro es que ante el más mínimo síntoma o sospecha de síntoma acudir al oftalmólogo. La rapidez en la reacción y en el posible tratamiento es muy importante, ya no sólo por la propia ceguera transitoria, si no por detectar la posible enfermedad que la provoca.

San Valentín y sus miradas. Todo lo que decimos sin saberlo

Aprovechando que San Valentín se acerca, queremos poner un tema sobre la mesa que está muy relacionado y que creo que a todos nos puede interesar en algún momento de nuestra vida: Las miradas y lo que pueden significar y comunicar.

“La cara es el espejo del alma”

¿Cuántas veces hemos podido escuchar esa frase a lo largo de los años? Pero, ¿de la cara qué parte es la que nos delata siempre tanto para bien como para mal? ¡Sin ninguna duda los ojos! Y es que nuestras miradas rara vez engañan a la persona que tenemos delante.  Podemos ser más o menos expresivos, pero las miradas no mienten y la ciencia da fe de ello a través de múltiples estudios.

Podemos estar exultantes de felicidad, cansados, tristes, muertos de sueño… que nuestra cara y sobretodo nuestras miradas lo expresarán con mayor o menor fuerza. Aprovechando que San Valentín está cerca, es buen momento para explicar algunas de las conclusiones científicas recopiladas sobre este asunto. Seguro que pueden ser muy útiles para los enamorados o para aquellos que estén abiertos a encontrarlo.

Tenemos muchas maneras de comunicarnos y de expresarnos, algunas de ellas las usamos de manera consciente, pero muchas otras son inconscientes y son esas las que casi siempre dicen mucho más de nosotros. Estas respuestas inconscientes vienen desde nuestros instintos más primarios. Por ejemplo, una mirada fija puede llegar a excitarnos si tenemos el contexto y la persona adecuada en ese momento. Pero esa misma mirada fija e inmóvil puede ser un signo de amenaza.

Pero hoy nos vamos a quedar con el primero de los casos, San Valentín es la ocasión idónea para disfrutar de una larga e intensa mirada con la persona que amamos y también puede ser el comienzo de algo inesperado que nos deje petrificados. Estas miradas recíprocas y de larga duración, según algunos estudios realizados, son un signo muy fiable de que esas dos personas están enamoradas. Aunque todo depende de múltiples factores y en vez de amor puede ser interés, cariño, …

Hay miradas que matan… pero de amor

Se ha detectado a través de varios estudios como la dilatación de nuestras pupilas nos hace parecer más atractivos o interesantes para los demás. Se enseñaron dos fotos de la misma persona, una de ellas con las pupilas alteradas artificialmente, a un grupo de personas y las que tenían una mayor dilatación fueron calificadas como más atractivas que las que presentaban una pupila de tamaño normal. Así que el día de San Valentín estemos bien atentos a las pupilas de quien tengamos en frente y no pensemos en alterar las nuestras de ninguna manera, principalmente por nuestra salud y porque si dilatamos nuestras pupilas nos perderemos todo lo que ocurra delante de nuestras narices por la falta de visión.

Existe un estudio realizado por Ronald E. Riggio que propone casi todo lo contrario. Riggio, Doctor en Psicología, defiende la teoría de que una mirada fija también puede ser un síntoma de que nuestro interlocutor nos esté intentando engañar. Según Riggio, alguien que está intentando mentir se esfuerza en hacerlo y por eso intenta mantener constantemente el contacto visual con la persona que lo escucha para intentar convencerle. Pero por otro lado alguien que está diciendo la verdad está más relajado y no necesita convencer a nadie de lo que está diciendo.

Además la mirada puede ayudarnos a diferenciar entre una sonrisa sincera y una forzada. Si únicamente miramos los labios de una persona podemos llegar a equivocarnos, pero fijarnos en los ojos al mismo tiempo hace que descifremos la intención real de una bonita sonrisa, o no tan bonita al fin y al cabo….

Nos guste celebrar el día de San Valentín o no, tenemos que tener claro que saber observar detenidamente y sobretodo el cuidado de nuestros ojos nos puede hacer disfrutar de una magnífica velada o un día inolvidable. Aunque también nos puede evitar disgustos en el futuro, sea como sea nuestros ojos son indispensables en nuestra vida, cuidémoslos y disfrutemos de todo lo que nos muestren cada día.

Lentes progresivas, la mejor solución para la presbicia

La presbicia, también conocida como vista cansada, pasa por ser un problema de visión muy común entre la población de cierta edad en la que los cristalinos de los globos oculares, nuestras lentes naturales, comienzan a perder eficacia a la hora de enfocar, comienzan a provocar que veamos mal de cerca. Por ello las lentes progresivas son la mejor solución para este problema.

Cómo saber si tienes presbicia

Las causas de la aparición de la vista cansada no hay que buscarlas en ninguna mala praxis (por una vez no se van a llevar las culpas las omnipresentes pantallas) ni en un desarrollo patológico de nuestros ojos, sino en el inevitable paso del tiempo y el envejecimiento de estos. Por ello, si a partir de los cuarenta o cuarenta y cinco años compruebas que empiezas a alejarte el móvil para poder ver su contenido con nitidez y si tienes dolores de cabeza o incluso mareos, es probable que estés desarrollando vista cansada y necesites ponerte en marcha para paliar sus efectos.

Soluciones a la vista cansada

La principal solución de la presbicia te puede parecer obvia a estas alturas: ponerte gafas, pero las que no están tan claras son las posibilidades que tienes a la hora de hacerte con unas. Encontramos, básicamente, tres alternativas.

    • Cristal monofocal. Es aquel en el que todo el cristal tiene la misma graduación y, por tatno sólo nos sirve para un tipo de distancia, por ejemplo para leer.
    • Cristal bifocal. El cristal bifocal contiene en la misma lente una graduación para lejos y otra para cerca. Es fácilmente reconocible porque la graduación de cerca se diferencia del resto de la lente con una «ventanita» en la parte de abajo. Es menos estético y no nos cubre las distancias intermedias.
    • Cristal progresivo. En él se dan las graduaciones para ver de cerca, de lejos y en áreas intermedias, las cuales nos ofrecen una transición suave entre las primeras y las segundas.

Acertar con tus gafas

Sin duda, la alternativa por la que te decantes va a depender en gran medida de cómo te plantees utilizar tus futuras gafas, pero la opción que representa la lente progresiva pasa por ser la más aceptada de las tres. Te contamos por qué.

Si bien el cristal monofocal se adapta a todo tipo de montura, facilitando en gran medida la elección de la que mejor nos sienta, tiene, por contra, dos hándicaps: el primero procede de su especificidad de enfoque y la limitación que supone para atender otros problemas que no estén asociados a la vista cansada. El segundo inconveniente tiene que ver con lo esporádico de su uso y la posibilidad de que te olvides de ellas cuando más te hace falta, cosa nada difícil en estos tiempos en los que atendemos a montones de asuntos.

En cuanto al cristal bifocal, a pesar de ser más versátil que el anterior en cuanto a oferta de campos visuales, en él encontramos también dos puntos negativos, ambos muy relacionados con aquella «ventanita» que comentábamos en su descripción: el primero hace referencia al «corte» que se produce entre la zona para ver de lejos y la zona para ver de cerca y la ausencia de regiones intermedias que faciliten el trabajo de nuestro ojo. La segunda es puramente estética, pues parece claro que la famosa «ventanita» no ha llegado a calar como una de las opciones más atractivas cuando lucimos nuestras gafas.

Por su parte, capaz de dar una solución integral a las necesidades de nuestra visión, el cristal progresivo siempre se ha visto algo lastrado por una exigencia de montura grande (a mayor cantidad de campos visuales, mayor cristal). Sin embargo, en los últimos años estas lentes han experimentado una serie de avances en diseño y operatividad, como la tecnología Adaptation Control con FrameFit®+ de Zeiss, que han hecho posible que poco a poco nos hayamos ido olvidando del tradicional impedimento para que podamos decidirnos por este tipo de cristal.

El progresivo como solución a la presbicia 

Su carácter de todo en uno en cuanto a su capacidad para cubrir las particularidades de nuestra mirada y su paulatino abandono de las montura grandes «por decreto» han conseguido que en la actualidad esta modalidad de cristal sea la más valorada por ópticas y consumidores, y en Ulloa Optico, que llevamos más de 100 años sin perder detalle de las últimas innovaciones en el mercado de la visión y escuchando y atendiendo a nuestros clientes, también apostamos por la lente progresiva como la mejor solución para la presbicia.