Ponerse y quitarse las lentillas puede parecer complicado las primeras veces, especialmente si te da reparo tocar tus ojos o si temes que la lente se doble o se pierda dentro del párpado. La realidad es que, con la técnica adecuada y algunos trucos sencillos, cualquier persona puede aprender a manipular sus lentillas con seguridad y sin nervios.

Tanto si estás a punto de usar lentillas por primera vez como si ya tienes experiencia, pero aún te cuesta ponerlas o retirarlas, a continuación, reunimos los consejos más prácticos. Además de soluciones rápidas para problemas comunes como que la lentilla no salga, se quede pegada o no llegue a colocarse bien en el ojo.

También descubrirás qué herramientas existen para ayudarte y cuándo es necesario consultar a un óptico. Y si después de aprender quieres animarte a probar nuevos modelos, te contaremos cómo hacerlo con seguridad antes de comprar lentillas online.

¿Qué debes saber antes de ponerte lentillas por primera vez?

Si es la primera vez que vas a usar lentillas, es normal sentir cierta inseguridad. Manipular algo tan delicado como el ojo puede generar dudas, pero la buena noticia es que la mayoría de usuarios aprende a colocar sus lentes en pocos días con la técnica adecuada.

Antes de empezar, es fundamental entender que la clave está en la preparación, la higiene y en mantener la calma durante el proceso. A continuación, ofrecemos algunas pautas básicas para comenzar con seguridad y confianza.

Higiene y preparación básica

La higiene es el paso más importante antes de tocar tus lentillas. Siempre debes lavarte las manos con agua y jabón, preferiblemente neutro y sin perfumes, para evitar que queden restos de cremas o aceites que puedan adherirse a la lente. Sécate con una toalla que no suelte pelusas, ya que estos pequeños hilos pueden dificultar la colocación o causar molestias al contacto con el ojo.

También es recomendable preparar todo el material antes de empezar: el estuche limpio, la solución de mantenimiento (si usas mensuales), un espejo y buena iluminación. Mantener un entorno ordenado reduce el riesgo de que la lentilla caiga, se contamine o se pierda. Una buena preparación te hará sentir más seguro en cada paso.

Cómo evitar irritaciones y errores comunes

Muchas de las molestias al ponerse lentillas por primera vez se deben a pequeños errores fáciles de evitar:

  • Uno de los más frecuentes es no comprobar que la lentilla esté del derecho: si tiene forma de cuenco perfecto, está lista; si los bordes se abren como un plato, está del revés. Colocarla incorrectamente puede causar incomodidad inmediata y dificultar su asentamiento sobre el ojo.
  • Otro error común es parpadear demasiado pronto. Intenta mantener el ojo bien abierto mientras acercas la lente, sin apretar los párpados. Si notas irritación al colocarla, retírala suavemente, enjuágala con solución y vuelve a intentarlo.
  • Acercar la lentilla demasiado rápido al ojo. Los movimientos bruscos activan el reflejo de parpadeo y hacen que la lente se desplace o se caiga. Acércala siempre despacio y con movimientos controlados.
  • No sujetar bien los párpados. Si el párpado superior no queda inmovilizado, tenderá a cerrarse justo en el momento clave. Usar ambas manos para mantener el ojo abierto facilita enormemente la colocación.
  • No secarse bien las manos antes de manipular la lente. Los dedos húmedos pueden hacer que la lentilla se pegue, se doble o se deslice, complicando la colocación.
  • No humedecer la lentilla lo suficiente. Una lente demasiado seca puede adherirse de forma irregular o producir sensación de arenilla. Una gota de solución suele resolver este problema.

¿Qué hacer si no consigo ponerme las lentillas?

Si después de varios intentos no logras colocar la lentilla, no te frustres: es muy habitual al principio. En estos casos, toma un descanso, relaja los ojos y vuelve a intentarlo sin prisa. A veces, un pequeño cambio en la postura como apoyar el codo en la mesa, mirar hacia abajo o mantener los párpados firmes, puede marcar la diferencia.

También puede ayudar practicar delante de un espejo grande o pedir a tu óptico-optometrista que te acompañe en los primeros intentos. Si persiste la dificultad, quizá necesites probar una lentilla con mayor hidratación o un diámetro diferente. Con asesoramiento profesional, casi siempre se encuentra la opción adecuada para colocarlas con facilidad.

Cómo ponerse las lentillas fácilmente

Con la técnica adecuada se convierte en un gesto rápido y natural. La clave está en mantener la calma, seguir siempre los mismos pasos y evitar movimientos bruscos que puedan activar el reflejo de parpadeo.

Posición correcta del dedo y la lente

La lentilla debe colocarse sobre la yema del dedo índice, completamente centrada y con la forma de un cuenco perfecto. Si los bordes se abren hacia fuera, la lentilla está del revés y podría causar molestias o desplazarse al intentar ponerla. Mantener la mano seca ayuda a que la lente no se adhiera al dedo ni se doble justo antes de colocarla.

Mientras sostienes la lentilla, utiliza la otra mano para elevar suavemente el párpado superior y evitar que se cierre de manera involuntaria. El párpado inferior puede bajarse con el dedo corazón. Esta posición da estabilidad al ojo y permite acercar la lente con precisión. Tocar primero la parte blanca del ojo (la esclera) en lugar de la pupila es una técnica útil para quienes sienten miedo en los primeros intentos.

Truco para ponerse las lentillas sin que se doblen

Si la lentilla se dobla cada vez que intentas colocarla, prueba a humedecerla ligeramente con solución salina antes de apoyarla sobre el dedo. Esto aumenta su peso, le da firmeza y reduce la posibilidad de que pierda su forma. También puedes inclinar un poco la cabeza hacia adelante para evitar que la lente caiga antes de tiempo.

Otro truco muy efectivo es dirigir la mirada hacia arriba mientras acercas el dedo. Al no mirar directamente la lentilla, el reflejo de parpadeo disminuye y la lente se adhiere con suavidad. Una vez colocada, parpadea despacio un par de veces para que la lentilla se centre correctamente en el ojo.

Cómo colocar en el ojo las lentillas si eres principiante

Si estás empezando, es totalmente normal sentir nervios o no acertar a la primera. Colócate frente a un espejo, apoya el codo en la mesa para tener estabilidad y abre bien los párpados con ambas manos. Acerca la lentilla con movimientos lentos y constantes, sin retirar el dedo hasta que sientas que la lente ha tocado la superficie del ojo.

Muchos principiantes se sienten más seguros colocando la lentilla inicialmente sobre la parte blanca del ojo y moviendo la mirada hacia el centro para que se acomode sola. Esta técnica evita la sensación de “tocar directamente la pupila” y hace que el proceso sea menos intimidante. Con práctica diaria, la colocación se volverá automática y sin esfuerzo.

como ponerse lentillas diarias

COLOCA FÁCILMENTE TUS LENTILLAS DIARIAS

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PONTE TUS LENTES MENSUALES ASÍ DE FÁCIL

Trucos para ponerse lentillas sin miedo ni nervios

La mayoría de usuarios siente inseguridad al acercar el dedo al ojo o teme parpadear en el momento clave. Sin embargo, existen técnicas muy sencillas que ayudan a controlar estos reflejos y facilitan la colocación sin molestias.

Control del parpadeo

Uno de los principales obstáculos al ponerse lentillas es el parpadeo involuntario. Para controlarlo, es fundamental sujetar con firmeza el párpado superior usando los dedos de la mano contraria a la que sostiene la lentilla. Al mantenerlo elevado, el reflejo de cerrar el ojo se reduce considerablemente. Respira hondo y mantén la mirada fija en un punto para que tu cerebro anticipe el movimiento.

Otra técnica útil es desensibilizar el párpado tocándolo suavemente con el dedo limpio durante unos segundos antes de colocar la lentilla. Esto engaña al reflejo de defensa del ojo y te permite acercar la lente sin que el párpado se cierre de golpe. Con práctica, verás que tu control mejora día a día.

Mirada dirigida para que no se cierre el ojo

Mirar directamente al dedo puede activar el reflejo de parpadeo, por lo que es mejor fijar la vista en un punto alejado del espejo o dirigir la mirada hacia arriba o hacia un lado. Esto ayuda a relajar el ojo y permite que la lentilla entre en contacto con una zona menos sensible. Además, al no ver el dedo acercándose, la sensación de miedo disminuye considerablemente.

Una vez que la lente toca la superficie del ojo, mueve la vista suavemente hacia el centro. Este pequeño gesto hace que la lentilla se coloque automáticamente en su posición correcta. Es uno de los trucos más efectivos para quienes sienten aprensión en los primeros intentos.

Aparatos para poner lentillas: ¿merecen la pena?

En el mercado existen dispositivos diseñados para ayudar a colocar lentillas sin necesidad de usar directamente los dedos. Estos aparatos suelen funcionar mediante pequeños soportes de silicona que sostienen la lentilla y permiten guiarla hacia el ojo con mayor precisión. Son especialmente útiles para personas con temblores, inseguridad o uñas muy largas.

Sin embargo, no todas las personas los necesitan. La técnica manual sigue siendo la más rápida, segura y eficaz para la mayoría de usuarios una vez que han adquirido práctica. Los aparatos pueden ser una ayuda temporal para principiantes, pero no sustituyen la experiencia que se gana con el tiempo y la repetición. Si los pruebas, asegúrate de que son higiénicos y adecuados para tu tipo de lentilla.

Cómo quitar fácil las lentillas

Retirar las lentillas del ojo puede generar tanta inseguridad como colocarlas, especialmente las primeras veces. Sin embargo, cuando entiendes la técnica correcta, descubrirás que retirarlas es incluso más sencillo que ponerlas. A continuación, mostramos los métodos más eficaces.

Técnica básica con los dedos

La técnica más habitual consiste en mirar hacia arriba y deslizar la lentilla suavemente hacia la parte blanca del ojo. Con la yema de los dedos índice y pulgar, realiza un gesto de pellizco suave para atraparla y retirarla sin presión. Es importante usar siempre las yemas, nunca las uñas, para evitar dañar la lente o irritar la superficie ocular.

Si la lentilla no se despega a la primera, parpadea suavemente y prueba de nuevo con movimientos delicados. A veces basta con humedecer el ojo con lágrima artificial para que la lente se mueva con facilidad. Con práctica, este proceso se vuelve rápido e intuitivo.

Cómo quitarse las lentillas sin tocar el ojo

Para quienes sienten miedo a tocar el globo ocular, existe una técnica alternativa muy efectiva. Consiste en mirar hacia arriba, colocar el dedo índice en el párpado inferior y empujar suavemente la piel hacia abajo. Al hacerlo, el borde inferior de la lentilla se desplaza y se despega ligeramente, permitiendo retirarla prácticamente sin tocar el ojo.

Otra opción es dirigir la mirada hacia un lado y parpadear suavemente mientras sujetas el párpado con los dedos. Este movimiento puede hacer que la lentilla se deslice hacia una posición más accesible, facilitando el pellizco.

Ventosa para quitar lentillas

Las ventosas para retirar lentillas disponibles en farmacias y ópticas son herramientas muy útiles para quienes tienen dificultad con la técnica manual. Funcionan creando una ligera succión que permite levantar la lente sin necesidad de pellizcarla. Son especialmente prácticas para personas con gran sensibilidad ocular o que no pueden manipular bien la lentilla.

Para utilizarlas correctamente, es fundamental limpiar la ventosa antes de cada uso y humedecerla ligeramente con solución salina. Acércala con suavidad al ojo y deja que haga contacto con la lentilla. No presiones; basta un ligero toque para que la lente se adhiera. Después, retírala con un movimiento firme pero suave.

Trucos para retirar las lentillas con uñas largas

Si usas uñas largas o acrílicas, quitar las lentillas puede resultar más complicado, pero no imposible. El truco está en usar las yemas de los dedos, no las puntas de las uñas. Para ello, inclina los dedos ligeramente hacia abajo y pellizca la lentilla con la parte acolchada, evitando que las uñas entren en contacto con el ojo o la lente.

Otra técnica útil es deslizar la lentilla hacia abajo hasta que quede sobre el párpado inferior. Desde esa posición, es más fácil atraparla sin riesgo de dañarla con las uñas. También puedes ayudarte de una ventosa o de lágrimas artificiales para que la lente se mueva con más fluidez. Con práctica y estos pequeños trucos, podrás retirar tus lentillas con total seguridad incluso con uñas largas.

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QUITA TUS LENTES MENSUALES EN SEGUNDOS

¿Qué hacer si una lentilla no sale?

A veces, al intentar retirarte las lentillas, puedes notar que una de ellas parece estar pegada o simplemente no se mueve. Es una situación más común de lo que crees y suele deberse a sequedad ocular, mala técnica o nerviosismo. Lo importante es no entrar en pánico y seguir unos pasos seguros para liberar la lente sin dañar el ojo.

Cómo quitar una lentilla que está pegada

Cuando una lentilla está pegada, casi siempre es porque el ojo está demasiado seco. La solución más rápida y segura es aplicar lágrima artificial y parpadear varias veces para rehidratar la lente. En pocos segundos, la lentilla recuperará movilidad y podrás desplazarla hacia la parte blanca del ojo para retirarla con un suave pellizco.

Si aún así no se mueve, cierra los ojos unos segundos y realiza masajes muy suaves sobre el párpado. Esto ayuda a que la lente se despegue sin forzar. Nunca intentes retirar una lentilla seca o rígida, ya que podrías irritar la superficie ocular o causar microarañazos.

Pasos de seguridad si no puedes quitarte las lentillas

Si la lentilla no sale tras varios intentos, es importante detenerte y no insistir demasiado. Manipular el ojo repetidamente puede causar irritación o escozor. Deja descansar el ojo unos minutos, hidrátalo con lágrimas artificiales y vuelve a intentarlo con movimientos lentos y controlados. La paciencia es clave en estos casos.

Si después de varios intentos seguros la lentilla sigue sin moverse, lo más recomendable es acudir a tu óptico-optometrista. Ellos pueden retirarla sin riesgo y comprobar que la superficie ocular no está irritada. No intentes nunca “rascar” la lentilla ni presionar con fuerza: esto podría empeorar la situación.

Errores frecuentes al intentar quitar lentillas blandas

  • Uno de los errores más comunes es intentar retirar la lentilla cuando está demasiado seca, lo que hace que se adhiera a la córnea y resulte más difícil de pellizcar.
  • Otro error es usar las uñas en lugar de las yemas de los dedos: esto no solo dificulta la extracción, sino que aumenta el riesgo de arañazos.
  • También es habitual pellizcar la lentilla sin desplazarla antes hacia la parte blanca del ojo. En la córnea, la sensibilidad es mucho mayor, lo que puede causar molestias y reflejos involuntarios de parpadeo.
  • Por último, muchas personas se ponen nerviosas y parpadean repetidamente, lo que complica aún más la maniobra. Mantener la calma y seguir una técnica suave es siempre el camino más seguro.

Consejos para mantener tus lentillas en buen estado

Cuidar correctamente tus lentillas es esencial para prolongar su vida útil, mantener una visión nítida y evitar irritaciones o complicaciones oculares. La mayoría de problemas con las lentes de contacto se deben a una mala higiene o a hábitos incorrectos al manipularlas. Tanto si usas lentillas diarias o mensuales , con unos cuidados básicos, podrás disfrutar de una experiencia cómoda y segura todos los días.

Manipulación segura y mantenimiento

Siempre debes manipular tus lentillas con las manos limpias y secas. Lávalas con agua y jabón neutro, sécalas con una toalla que no suelte pelusa y evita cremas o lociones que puedan traspasarse a la lente. Al colocar o retirar las lentillas, utiliza únicamente las yemas de los dedos para evitar daños o deformaciones.

Si usas lentillas mensuales o quincenales, asegúrate de limpiarlas cada noche con solución específica, nunca con agua del grifo. Frota suavemente la lente en la palma de la mano, aclárala con líquido y guárdala en un estuche limpio. Cambia el estuche cada tres meses, ya que también acumula bacterias con el tiempo.

Evita que se sequen o se deformen

Las lentillas blandas pueden perder su forma o secarse si no se almacenan correctamente. Evita dejarlas fuera del estuche o expuestas al aire, ya que se endurecen rápidamente y pueden resultar incómodas o imposibles de colocar. Si una lentilla se seca, deséchala: no intentes rehidratarla, ya que podría causar irritación o incluso microlesiones en la córnea.

También es importante mantener el estuche lleno con suficiente solución para que las lentes queden completamente cubiertas. Usar líquidos caducados, mezclar soluciones diferentes o rellenar sin vaciar el estuche son errores comunes que pueden afectar tanto a la forma de la lente como a la salud ocular.

¿Cuándo debes dejar de usarlas?

Debes dejar de usar una lentilla de inmediato si notas dolor, ardor, visión borrosa repentina o enrojecimiento persistente. Estos síntomas pueden indicar irritación o contaminación de la lente. Retírala, enjuágala con solución y deja descansar el ojo. Si el malestar continúa, consulta a tu óptico-optometrista antes de volver a utilizarla.

También debes desechar una lentilla si se rompe, se raya, pierde su forma original o supera su tiempo recomendado de uso. Nunca prolongues la vida útil de unas lentillas mensuales o quincenales más allá de lo indicado: hacerlo aumenta el riesgo de infecciones y molestias. Usar siempre lentes en buen estado es fundamental para proteger tu visión a largo plazo.

Prueba tus lentillas y aprende a manipularlas en Ulloa Óptico

Te acompañamos en todo el proceso, desde la elección del tipo de lentilla hasta el aprendizaje de cómo ponértelas y quitártelas con total seguridad. Nuestro equipo de ópticos-optometristas te enseñará la técnica correcta paso a paso, resolviendo tus dudas y ayudándote a superar los nervios de las primeras veces.

Además, contamos con prueba gratis de lentillas para que experimentes la comodidad de distintos modelos antes de tomar una decisión. Podrás descubrir qué tipo se adapta mejor a tus ojos, a tu estilo de vida y a tus rutinas diarias, sin compromiso. Ven a Ulloa Óptico y aprende a manipular tus lentillas con confianza.

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