Lentes progresivas, la mejor solución para la presbicia

27 de enero de 2021

La presbicia, también conocida como vista cansada, pasa por ser un problema de visión muy común entre la población de cierta edad en la que los cristalinos de los globos oculares, nuestras lentes naturales, comienzan a perder eficacia a la hora de enfocar, comienzan a provocar que veamos mal de cerca. Por ello las lentes progresivas son la mejor solución para este problema.

Cómo saber si tienes presbicia

Las causas de la aparición de la vista cansada no hay que buscarlas en ninguna mala praxis (por una vez no se van a llevar las culpas las omnipresentes pantallas) ni en un desarrollo patológico de nuestros ojos, sino en el inevitable paso del tiempo y el envejecimiento de estos. Por ello, si a partir de los cuarenta o cuarenta y cinco años compruebas que empiezas a alejarte el móvil para poder ver su contenido con nitidez y si tienes dolores de cabeza o incluso mareos, es probable que estés desarrollando vista cansada y necesites ponerte en marcha para paliar sus efectos.

Soluciones a la vista cansada

La principal solución de la presbicia te puede parecer obvia a estas alturas: ponerte gafas, pero las que no están tan claras son las posibilidades que tienes a la hora de hacerte con unas. Encontramos, básicamente, tres alternativas.

    • Cristal monofocal. Es aquel en el que todo el cristal tiene la misma graduación y, por tatno sólo nos sirve para un tipo de distancia, por ejemplo para leer.
    • Cristal bifocal. El cristal bifocal contiene en la misma lente una graduación para lejos y otra para cerca. Es fácilmente reconocible porque la graduación de cerca se diferencia del resto de la lente con una «ventanita» en la parte de abajo. Es menos estético y no nos cubre las distancias intermedias.
    • Cristal progresivo. En él se dan las graduaciones para ver de cerca, de lejos y en áreas intermedias, las cuales nos ofrecen una transición suave entre las primeras y las segundas.

Acertar con tus gafas

Sin duda, la alternativa por la que te decantes va a depender en gran medida de cómo te plantees utilizar tus futuras gafas, pero la opción que representa la lente progresiva pasa por ser la más aceptada de las tres. Te contamos por qué.

Si bien el cristal monofocal se adapta a todo tipo de montura, facilitando en gran medida la elección de la que mejor nos sienta, tiene, por contra, dos hándicaps: el primero procede de su especificidad de enfoque y la limitación que supone para atender otros problemas que no estén asociados a la vista cansada. El segundo inconveniente tiene que ver con lo esporádico de su uso y la posibilidad de que te olvides de ellas cuando más te hace falta, cosa nada difícil en estos tiempos en los que atendemos a montones de asuntos.

En cuanto al cristal bifocal, a pesar de ser más versátil que el anterior en cuanto a oferta de campos visuales, en él encontramos también dos puntos negativos, ambos muy relacionados con aquella «ventanita» que comentábamos en su descripción: el primero hace referencia al «corte» que se produce entre la zona para ver de lejos y la zona para ver de cerca y la ausencia de regiones intermedias que faciliten el trabajo de nuestro ojo. La segunda es puramente estética, pues parece claro que la famosa «ventanita» no ha llegado a calar como una de las opciones más atractivas cuando lucimos nuestras gafas.

Por su parte, capaz de dar una solución integral a las necesidades de nuestra visión, el cristal progresivo siempre se ha visto algo lastrado por una exigencia de montura grande (a mayor cantidad de campos visuales, mayor cristal). Sin embargo, en los últimos años estas lentes han experimentado una serie de avances en diseño y operatividad, como la tecnología Adaptation Control con FrameFit®+ de Zeiss, que han hecho posible que poco a poco nos hayamos ido olvidando del tradicional impedimento para que podamos decidirnos por este tipo de cristal.

El progresivo como solución a la presbicia 

Su carácter de todo en uno en cuanto a su capacidad para cubrir las particularidades de nuestra mirada y su paulatino abandono de las montura grandes «por decreto» han conseguido que en la actualidad esta modalidad de cristal sea la más valorada por ópticas y consumidores, y en Ulloa Optico, que llevamos más de 100 años sin perder detalle de las últimas innovaciones en el mercado de la visión y escuchando y atendiendo a nuestros clientes, también apostamos por la lente progresiva como la mejor solución para la presbicia.

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